Un japonés llamado Masaru Emoto investigando el agua y sus propiedades tras su exposición a determinados factores, descubrió que al ser sometida a diversos estilos de música durante un periodo determinado de tiempo los cristales que se formaban en el agua tras su congelación se atribuían una forma u otra. Así al ser expuesta a música clásica los cristales tomaban formas geométricas muy suaves, casi armoniosas, sin embargo, al ser exhibida a música más estridente los cristales que se formaban eran básicamente amorfos.
Los experimentos de Masaru no pararon en este punto. Usando la lógica acarreó este fenómeno a un campo de la física cuántica que habla sobre el poder de la mente sobre la materia.
Así pues decidió hacer un experimento bastante simple que cualquier persona puede hacer con resultados asombrosos. Cogió dos tarros con arroz exactamente iguales a los que añadió etiquetas, en una de ellas escribió pureza y en la otra corrupción. Estos tarros los encerró bajo llave en un armario y cierto tiempo después descubrió que el contenido del tarro con la etiqueta de pureza se había mantenido incorruptible durante todo ese tiempo, por el otro lado, el arroz del tarro con la etiqueta de corrupción había cobrado un color oscuro y se había vuelto completamente incomestible.
Esto quiere decir que Masaru simplemente con el etiquetado consiguió crear un proceso mental capaz de alterar el estado del arroz, simplemente con una sugestión provocada por el ETIQUETADO.
Estamos continuamente etiquetando a las personas e incluso a nosotros mismos. Si un hombre mediante el uso de etiquetas y su mente puede cambiar físicamente un elemento del entorno ¿qué podemos cambiar si nos etiquetamos a nosotros mismo, si etiquetamos a los demás?
Nuestra idea de nosotros mismos nos influye de una manera, tanto positiva como negativamente. No podemos pensar que somos desdichados, pues lo seremos aún más.
Debemos tener una idea de nosotros mismos de éxito y salud. El positivismo es lo que crea a las grandes personas, las ganas de avanzar y el amor propio. Y todo esto mediante la simple sugestión.
Un abrazo erecto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario